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Guía de viaje a Marruecos: todo lo que debe saber del turismo en Marruecos

Todo lo que necesita saber para viajar a Marruecos

 

Marruecos, oficialmente Reino de Marruecos o Reino Alauita de Marruecos, es un país soberano situado en el norte de África bañado por los mares Atlántico y Mediterráneo. Se independizó de de Francia y España en 1956 y se encuentra separado del continente europeo por el estrecho de Gibraltar. Limita al este con Argelia, cuya frontera permanece cerrada desde 1994, al sur con la República Árabe Saharaui Democrática y al norte con España con quien comparte fronteras terrestres y marítimas en Ceuta y Melilla.

 

¿Qué ver y hacer en un viaje a Marruecos?

 

Marruecos es la confluencia entre Europa y África, bordeado por el Mediterráneo y abierta a la grandiosidad del Atlántico. El "país del lejano poniente" es un destino lleno de contrastes, con dos mil años de historia que merece la pena descubrir.

Convergen las influencias romanas en el norte del país (Volubilis), los restos arquitectónicos de la antigua presencia francesa los encontramos en Rabat. Los tesoros de las civilizaciones musulmanas se encuentran por todas partes esperando ser descubiertos.

Sus paisajes, tanto en la costa como en la montaña, con un territorio expuesto a toda la variedad de climas mediterráneos, ofrece unas magníficas panorámicas que disfrutará recorriendo. En definitiva, es un destino que combina encantadores paisajes con las riquezas de una cultura heterogénea.

Otra cosa que no debe dejar de hacer en Marruecos es disfrutar de su exquisita gastronomía. La comida marroquí ha sabido adueñarse de lo mejor de la cocina africana, árabe y mediterránea. El mejor consejo es que pruebe todo lo que pueda, aun le dejamos algunas recomendaciones a continuación.

 

Tajine:

Posiblemente es el plato típico marroquí por excelencia, y consiste en un estofado cocinado a fuego muy lento en una vasija de barro (tajine), una especie de cuenco con tapa cónica para abrirlo fácilmente y que mantiene el calor antes y después de la cocción favoreciendo que el vapor  condensado en la parte superior vuelva a caer sobre los alimentos evitando que se resequen mientras se cocinan. Es un guiso tradicional con carne o verduras condimentado con su propia mezcla tradicional de especias y suele acompañarse por cuscús.

 

Ensalada marroquí:

Aunque lleva pocos ingredientes, son muy nutritivos. Está hecha a base de tomates, pimientos verdes y cebolla roja y aliñada con limón, sal y aceite de oliva. La ensalada marroquí, se sirve fresca o salteada. No debe pasarla por alto.

 

Pastilla:

Es una masa de varias capas de hojaldre rellena. El relleno se hace con cebolla caramelizada, carne, almendras, perejil y bien condimentado con especias. La carne puede ser de pollo o paloma. Y se espolvorea con azúcar glas y canela. Es un plato que combina lo dulce y lo salado, típico de la comida Marroquí. Realmente es una delicia que no hay que dejar de probar.

 

Pinchos morunos:

Son las brochetas de carne. Los pinchos morunos son una de las comidas callejeras más típicas y baratas de Marruecos. Además se encuentran en prácticamente todos los restaurantes con el nombre de “kebap” y suelen ser de pollo o de cordero y se acompañan del pan típico marroquí.

 

Dulces marroquíes:

Suelen ser pasteles de pasta filo, tartitas fritas rellenos de frutos secos (especialmente almendra, pistachos y nueces) y mojados en siropes muy dulces o miel.

 

Bebidas:

No se puede ir de Marrruecos sin probar el té con menta (té negro acompañado por azúcar y hojas frescas de menta) que le ofrecerán en cualquier lugar como parte de la hospitalidad del país y el zumo de naranja de la plaza Jemma el Fna, el mejor que probará nunca.

 

¿Qué ver y hacer en Marrakech?

 

Situada en la parte sur de Marruecos, y antigua capital del imperio islámico está considerada una de las ciudades más importantes y atractivas para el viajero, que además acumula varios monumentos considerados Patrimonio de la Humanidad.

Conocida como Ciudad Roja por el color de sus construcciones, realizadas con adobe y tierra local, es una de las llamadas ciudades imperiales marroquíes, junto a Rabat, Fez y Meknes.

La ciudad vieja, la medina, se encuentra en el centro, rodeada por unas murallas de 10 metros de altura y más de 15 kilómetros de perímetro. Fuera está la ciudad más moderna, erigida durante el periodo de dominio colonial francés, donde se podrá zambullir en el Marruecos contemporáneo. Los barrios de Guéliz y del Hivernage ofrecen las infraestructuras más modernas, tiendas de lujo y de prêt-à-porter internacionales y amplias avenidas, todo, con el sello propio de Marrakech.

Marrakech es una ciudad exótica con gran cantidad de atractivos, repleta de mezquitas, palacios, jardines y lugares con gran encanto para descubrir.

 

La Plaza Jemaa el Fna:

Es el centro neurálgico de Marrakech, todas las rutas de la medina empiezan y terminan aquí. Por la mañana podrá ver todo tipo de vendedores, extraños personajes, encantadores de serpientes, aguadores, vendedores de zumos naturales de naranja, músicos y otros artistas. Por la noche se transforma llenándose de puestos de comida. Lo mejor es sentarse en alguna de las terrazas que rodean la plaza y sentarse a tomar un té con menta viendo como cambia el ambiente.

 

El zoco:

Perderse en el zoco es una de las grandes experiencias en Marrakech, independientemente de que regatee o compre algo. Dentro de la medina y entrando por el lateral norte de la Plaza Jemaa el Fna encontrará un laberinto de callejones lleno de tiendas y algún que otro puesto de comida. Podrá comprar cualquier artículo típico del país y para mayor facilidad se dará cuenta que el zoco de los artesanos se encuentra agrupado por gremios, el de los carpinteros, el de los tintoreros, el de las pieles, el de las alfombras, el de las joyas, el de los cosméticos naturales,...

El horario de visita es de lunes a domingos de 09:00 a 19:00 horas y cierra los viernes por la mañana.

 

La Madraza Ben Youseff:

Una madraza es un tipo de escuela musulmana de estudios superiores, y aquí nos encontramos con la más grande y una de las más importantes de todo Marruecos, construida en 1565. Su arquitectura y sus detalles son increíbles.

Horario de visita diario de 09:00 a 18:00 horas.

 

El Palacio Bahia:

Construido a finales del siglo XIX, es una de las obras arquitectónicas más importantes de Marrakech que refleja la esencia de los estilos islámico y marroquí. Ocupa 8 hectáreas y entre lo más destacado están el harén con un estanque en el patio central y rodeado por las habitaciones de las concubinas.

Se encuentra en la parte sur de la medina a 20 minutos andando desde la Plaza Jemaa el Fna y su horario de visita es de lunes a viernes de 09:00 a 16:30 horas.

 

La Mezquita de Koutoubia:

Se encuentra a 5 minutos andando de la Plaza Jemaa el Fna y aunque solo se puede visitar desde fuera, vale la pena. Está considerada la mezquita más importante de Marrakech y data del año 1169, como curiosidad decir que fue hecha por el mismo arquitecto que la Giralda de Sevilla.

 

Mellah:

Se trata del antiguo barrio judío y es una de las zonas menos visitadas de la medina, pero de las más interesantes. Su creación se remonta al siglo XVI cuando los judíos fueron expulsados de España y Portugal. Sus principales atractivos son la sinagoga de la Al Azama y el cementerio judío.

Se encuentra a 15 minutos andando de la Plaza Jemaa el Fna, junto a la des Ferblantiers, puerta de entrada al barrio.

 

Jardines Majorelle:

Son los más bonitos de la ciudad, diseñados por el artista francés Jacques Majorelle y adquiridos en 1980 por Yves Saint Laurent. Son un lugar perfecto para desconectar de la estresante Marrakech y refugiarse del calor sentado debajo la sombra de los árboles. El jardín tiene especies de todo el mundo, desde cactus, bambú y plantas acuáticas a cocoteros y bananeros.

Se encuentran a media hora andando del centro, aunque también se puede ir en taxi y el horario de visita es de lunes a domingo de 08:00 a 17:30 horas.

 

Alrededores de Marrakech

Son varias las opciones de visitas que se pueden hacer desde Marrakech, desde adentrarse en el desierto o visitar las cascadas más grandes del norte de África hasta conocer encantadoras ciudades cercanas.

 

Las Cascadas de Ouzoud:

Son un destino perfecto para tomarse un respiro de Marrakech,  le sorprenderán con sus caídas de agua de 110 metros de altura. Podrá incluso, si tiene mucho calor, darse un baño en sus gélidas aguas o disfrutar de la flora y la fauna local.

 

Valle del Ourika:

Descubrirá unos paisajes increíbles y disfrutará de la naturaleza en un recorrido a través del Atlas conociendo un sin fin de tradicionales pueblos bereberes y su cultura.

 

Ouarzazate:

Es una ciudad fortificada milenaria Patrimonio de la Humanidad que vale la pena conocer. Le sorprenderá su arquitectura tradicional de adobe. Lo ideal es perderse por su calles. Como curiosidad cabe mencionar que se considera la puerta al desierto y que se han rodado una infinidad de películas en esta localización: Star Wars, Lawrence de Arabia, la Momia, Gladiator o series como Juego de Tronos. A pocos kilómetros se encuentran los estudios de cine más grandes de toda África.

 

Excursión al Desierto del Sáhara (Zagora o Merzouga):

Las excursiones al desierto son unas de las grandes atracciones de Marruecos. Desde Marrakech tenemos la opción de los desiertos de Zagora y Merzouga.

El desierto de Zagora está a unas 6 horas en coche de Marrakech, por lo que se recomienda una escapada corta de dos días y una noche. Zagora es un desierto más árido y rocoso que Merzouga que dista un poco de la imagen de desierto que seguro tiene en su cabeza, pero merece la pena visitarlo.

El desierto de Merzouga está un poco más lejos, por lo que la visita ideal sería al menos de tres días y dos noches. Este es el desierto más popular de Marruecos y el más visitado en el que podrá ver dunas de hasta 150 metros de altura.

Lógicamente en ambos desiertos tendrá la oportunidad de hacer diversas actividades como montar en camello o dormir en una jaima u observar la vía láctea tumbado en el desierto.

 

Essaouira:

Essaouira es la Perla del Atlántico, un lugar que merece la pena visitar y difícil de olvidar. Un sitio perfecto para huir de la caótica Marrakech, un remanso de paz ocupado por fenicios, portugueses y franceses. También Patrimonio de la Humanidad, es una ciudad tranquila y pausada con una playa increíble y una medina preciosa por la que pasear relajadamente, disfrutar de su gastronomía, conocer su puerto o simplemente ver la puesta de sol.

 

¿Qué ver en Tánger?

Tánger es la puerta de entrada a África, una ciudad portuaria situada en la entrada occidental del Estrecho de Gibraltar, pero también es una ciudad con una rica historia y un ambiente verdaderamente multicultural que fue protectorado de numerosos países. Su gran influencia europea se ve reflejada en sus calles y en sus habitantes.

 

La kasbah:

Es una de las partes más antiguas de Tánger y de los lugares de visita obligada. La antigua ciudad amurallada con su entramado de calles serpenteantes se encuentra en lo alto de la ciudad, con lo cual podrá disfrutar de unas vistas espectaculares del antiguo puerto de origen portugués y del estrecho de Gibraltar con el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico. Otras visitas imprescindibles en la Kasbah son su museo y la Sinagoga Nahón. Y si le apetece tomar algo puede acercarse al Café Hafa.

 

La medina:

Es el lugar de la ciudad donde la gente vive y trabaja, comienza y termina con una mezquita, y es tan grande que es ideal para perderse en ella.

En sus callejones podrá encontrar casi cualquier cosa, desde artesanía marroquí hasta importaciones de todo el mundo. Restaurantes, cafés, panaderías, tiendas de souvenirs,... Y todo ello rodeado de cientos de personas en todo momento. Dentro de la medina destaca el Pequeño Zoco, una atracción turística de Tánger en sí misma, un espacio cubierto en el que se vende de todo. Coloridas hierbas con mucha fragancia, pollos desplumados sin cabeza, todo tipo de cachivaches,... Si prefiere la comida también encontrará lo que le apetezca.

 

Al lado de la medina encontrará el Mercado Central (Gran Zoco), que es digno de visitar, dividido en tres zonas: pescados, carnes y fruta.

 

Boulevard Mohamed VI:

Se encuentra cerca del puerto y el paseo marítimo, verá maravillosos edificios envejecidos por el paso del tiempo con una arquitectura al más puro estilo portugués.

 

La Gran Mezquita:

Se encuentra sobre lo que fue la ubicación de un templo romano del siglo V. Después de la conquista portuguesa, la mezquita se convirtió en catedral y durante el siglo VIII a los musulmanes les pareció un lugar adecuado para la oración, convirtiéndose otra vez en mezquita. Desde entonces ha vuelto a ser convertida de nuevo en una iglesia y otra vez más en una mezquita. Esta serie de conversiones la convierten en un fascinante ejemplo de la rica y variada historia de Marruecos, así como en un punto de interés arquitectónico.

 

El paseo marítimo y la playa:

Tánger tiene una playa increíble en plena ciudad de nada menos que cinco kilómetros, en la que puede disfrutar de un baño, o si lo prefiere, dar un paseo tanto por la arena como por su paseo marítimo lleno de áreas de ocio.

 

El puerto

No es un lugar turístico, pero al tratarse de una ciudad portuaria, su puerto resulta de lo más interesante. Puede ver a los pescadores desempeñando su oficio y la gran cantidad de barcos que allí se encuentran.

 

Alrededores de Tánger:

Su viaje a Tánger no estará completo si no conoce alguno de los maravilloso rincones que se encuentran a su alrededor.

 

Las cuevas de Hércules:

Es uno de los lugares más visitados de Tánger. Son unas grutas naturales de roca caliza de gran valor arqueológico ya que hacen referencia a la mitología griega, que dice que aquí es donde descansó Hércules tras hacer sus doce trabajos, además de separar las montañas para abrir el Estrecho de Gibraltar.

 

Asilah:

Es un encantador pueblo costero de pescadores a 30 kilómetros de Tánger con una preciosa medina y tiendas de artesanía. Tiene una larga historia a sus espaldas, ocupado por cartagineses, romanos, españoles y portugueses.

 

¿Qué ver en Fez?

Con casi dos millones de habitantes es una de las ciudades medievales más bonitas del mundo y una de las cuatro ciudades imperiales junto a Marrakech, Rabat y Meknes. Se la considera la capital religiosa y cultural de Marruecos.

Hay mucho que visitar en Fez, y se divide en tres partes, “Fez el-Bali”, que es la zona antigua donde se encuentra la medina, es la mayor zona peatonal del mundo y está declarada Patrimonio de la Humanidad. “Fez el-Jdid” que es la zona nueva, donde se encuentra el Mellah, el barrio judio y por último la “Ville Nouvelle” que es la zona francesa.

 

Fez el-Bali (La medina):

Es el área urbana sin coches más grande del mundo con unas dimensiones superiores a todo el Magreb y el lugar laberíntico donde se encuentran la mayoría de los puntos de interés de la ciudad de Fez que a continuación se enumeran.

La entrada se realiza por “Bab Boujloud o Puerta Azul” (la parte exterior es azul, símbolo de la ciudad y la parte interior verde, el color del Islám) es la puerta principal de entrada a la medina de la que parten las dos calles más comerciales “Tala’a Sghira y Tala’a Kbira”.

Uno de los pocos edificios religiosos visitables de la ciudad es la “Madraza Bou Inania”, destaca por su minarete y  porque ejerce tanto de universidad islámica como de mezquita.

 

“La Plaza Nejjarine” está en el barrio de los carpinteros y en ella destacan la fuente más antigua de la ciudad y el museo de la madera, de una arquitectura preciosa.

 

“La curtiduría de Chouwara” es la más grande de las cuatro que hay en la ciudad y una visita imprescindible. Aquí los curtidores tratan sin descanso la piel de los diferentes animales. La mejor manera de visitarla es accediendo desde la terraza de alguna de las tiendas de pieles que la rodean, donde tratarán de venderle el oro y el moro. Atención por que el hedor es importante.

 

“La Universidad Al-Qarawiyyin” es la más antigua del mundo (siglo IX) y sigue en activo. Como también es una mezquita no se puede visitar, pero con suerte desde alguna de sus puertas podrá atisbar su patio central.

 

“La Madraza Attarine” es la más bonita de Fez con su estructura tradicional de patio central con aulas alrededor.

 

“El Mausoleo de Moulay Idriss”, sólo se puede ver la puerta porque se considera una zona sagrada y está limitado mediante unos travesaños de madera que todavía se conservan para limitar el paso a cristianos, animales…

 

“La plaza Seffarine” y las calles cercanas se dedican a la manufactura del cobre, es normal ver a los artesanos trabajándolo.

 

Y por supuesto no puede olvidar visitar los distintos zocos. El más llamativo es el de “Attarine”, con tiendas de productos farmaceúticos y especias. El de “Nejjarine” que como dijimos anteriormente están los carpinteros. El de “Chemainne” de frutas secas y asadas.

 

Fez el-Jdid:

En la nueva medina destacan “Mellah”, que es el barrio judío, con una ruinosa arquitectura en la que destaca la madera. Reconecerá que se trata de zona judía por los balcones, algo impensable en la parte musulmana.

 

También en Mellah se está la “Sinagoga Ibn Danan”, un lugar pintoresco al tratarse de una especie de vivienda privada en la que se emplaza una sinagoga del siglo XVII.

 

Otro lugar destacado es el “Palacio Real” del que solo se pueden contemplar sus grandes puertas de latón, rodeadas de azulejos y madera tallada de cedro.

 

Ville Nouvelle:

Fue creada por los franceses durante la primera mitad del siglo XX, por lo cual mantiene un estilo arquitectónico europeo, y es la zona más moderna, amplia y poblada de la ciudad. Aquí encontrará los servicios administrativos de la ciudad, las mezquitas más modernas, la estación de tren, el banco de marruecos, grandes hoteles o la Plaza de Florence. Las amplias avenidas están plagadas de tiendas, cafeterías, terrazas y restaurantes.

La Ville Nouvelle es uno de los sitios que ver en Fez si tiene tiempo y le gusta conocer las ciudades más allá de lo exclusivamente turístico y de paso aprovechar para tomar un buen té a la menta.

 

Alrededores de Fez:

Al igual que en Marrakech vale la pena conocer los alrededores de Fez con alguna escapada cercana y a lugares más tranquilos en los que buscar un poco de serenidad.

 

Meknes:

Situada a los pies del Atlas Medio y como ya hemos dicho, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. Es una ciudad tranquila y conservadora pero con mucha vida y un trato más agradable hacia el extranjero, no le defraudará.

 

Moulay Idriss:

Es un pequeño pueblecito entre dos montañas con más turismo marroquí que extranjero debido a que aquí está un mausoleo que alberga el santuario de Idris I cuyo peregrinaje tiene lugar en el mes de Agosto, pero sólo es visitable para los musulmanes.

 

Volubilis:

Está considerado el punto de nacimiento del Islam en la zona. Son unas ruinas romanas que datan del siglo III a.C. bastante bien conservadas y extensas Destacan sus magníficos mosaicos.

 

¿Cuál es la mejor época para viajar a Marruecos?

Al tener una variedad de climas y zonas geográficas tan amplias (costa, montaña y desierto), encontrará condiciones diferentes en la misma estación del año. Pero por lo general la primavera y el otoño son las mejores épocas para viajar a Marruecos, ya que en verano, especialmente la zona sur, es extremadamente calurosa e ir al desierto resultará una pequeña tortura. En invierno moverse por el Atlas puede ser complicado por las lluvias y la nieve. Pero si quiere viajar a las grandes ciudades (Marrakech, Fez, Tánger o Casablanca…) no va a tener problema (quizá debería evitar los meses de julio y agosto).

 

Información turística para su viaje a Marruecos

No necesitará visado si es español, argentino, peruano, chileno o mexicano, no obstante los ciudadanos de otros países latinoamericanos como Colombia, Ecuador, Bolivia… necesitarán tramitar un visado antes de llegar a Marruecos, que tendrá que hacerse en la embajada o consulado de Marruecos.

Cambio de dinero:

La moneda oficial en Marruecos es el dírham (MAD), con un cambio bastante sencillo: 1€ equivale a 10 dirhams aproximadamente.

Cambiar Euros a la llegada al aeropuerto es una manera rápida de conseguir dírhams, pero perderá dinero pues en los aeropuertos el tipo de cambio suele ser mucho peor que en las casas de cambio o en los bancos de las ciudades. En última instancia podrá sacar dinero de los cajeros, pero infórmese bien en su banco, porque las comisiones pueden ser bastante altas. El importe máximo que se puede retirar en un cajero de Marruecos son 2.000 MAD (unos 200€).

¿Cómo tener internet en Marruecos?

Las mejores opciones son comprar una SIM local a la llegada, incluso en el propio aeropuerto o llevar una SIM especial con datos desde su país para tener internet en todo momento y tener la posibilidad de consultar cualquier información (reviews de un restaurante, mapas, GPS,…).

Seguridad:

En general Marruecos es un destino seguro, aunque como siempre habrá que tener sentido común y, por ejemplo, evitar caminar solos a altas horas de la noche por las medinas de las ciudades, llamar la atención o ser irrespetuoso en lugares sagrados.

Vacunas y seguros de viajes

Marruecos es uno de los países africanos que presentan menores riesgos sanitarios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no sugiere someterse a vacunas para viajar a Marruecos.

Por otro lado las autoridades marroquíes no exigen haber contratado un seguro médico para poder visitar el país, pero el consejo es que no viaje a Marruecos (ni a ningún lugar) sin estar asegurado. En caso de urgencia, las grandes ciudades tienen buenos hospitales y clínicas privadas, con grandes profesionales.

Transporte:

El transporte en Marruecos no supone ningún tipo de problema, solo debe prestar especial atención cuando viaje en taxi y exigir el uso del taxímetro o pactar el precio antes de subirse al mismo.

El autobús es una forma de moverse bastante común y en la ciudad el tráfico es una locura, pero fuera de la ciudad funcionan bastante bien.

El tren sigue horarios preestablecidos y es más caro, pero no va a todos los destinos.

Si usted va a conducir tiene que saber que las carreteras están bastante bien y son nuevas. Debe tener cuidado con no superar los límites de velocidad establecidos porque hay muchos controles. El tráfico sólo es problema en las grandes ciudades.

 

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