Explorando Rétino en Creta

El emplazamiento de la actual Rétino –la grecorromana Rithymna- está habitado desde la era minoica. Esta ciudad floreció bajo soberanía veneciana en el siglo XVI y acogió a los numerosos sabios que huían de Constantinopla. A pesar del turismo y las construcciones modernas, Rétino o también llamada Rétimno (Réthymno) conserva buena parte de su encanto y sigue siendo la capital intelectual de Creta. En el casco antiguo abundan muestras de la elegante y bien conservada arquitectura veneciana y otomana. La enorme Fortétsa (fortaleza) veneciana, construida en el siglo XVI para defender la isla de los ataques piratas, preside el pintoresco puerto, que posee un faro del siglo XIII.

Esta ciudad se encuentra en el centro de Creta, entre las ciudades de La Canea (Chaniá) y Heraklion. Y su activo puerto es como una gran cafetería al aire libre para turistas. Lo bordea en casi toda su longitud una playa de arena y en su extremo oeste se abre un pequeño muelle. Un faro restaurado del siglo XIII se alza sobre el espigón.

La Fortétsa veneciana

La Fortétsa es una de las mayores construcciones de su clase y domina la ciudad desde el puerto interior. Concebida por Pallavicini en la década de 1570, se construyó para defender el puerto de los ataques piratas (Barbarroja había devastado la ciudad en 1538) y las amenazas expansionistas de los turcos. Esta tiene cuatro bastiones y tres puertas, y dentro de sus murallas se encuentra la mezquita Ibrahim Han, que originalmente era la catedral veneciana, y se ve parte de la residencia del gobernador, aunque casi todo son ruinas. En verano se celebran conciertos al aire libre.

Además de todo esto, Rétino cuenta con orquesta sinfónica, coro e incluso la Universidad de Creta tiene allí uno de sus dos campus. El otro está en la capital. No está nada mal para una pequeña ciudad de poco más de 30.000 habitantes.

Enfrente de la entrada principal de la Fortétsa, el Museo Arqueológico ocupa un bastión turco reformado. Su colección dispuesta en orden cronológico abarca desde el neolítico hasta la época romana, pasando por la era minoica, e incluye objetos procedentes de cementerios, santuarios y cuevas de la región. Sobresalen los sarcófagos minoicos tardíos (larnakes) y los presentes funerarios. El casco antiguo, apiñado detrás de la fortaleza, está formado por varias callejuelas y casas venecianas y otomanas con balcones de forja. Junto a la Plateía Títou Peocháki, en el lugar que ocupaba una iglesia veneciana, erigieron los turcos la mezquita de Nerantzés, en 1657, la mejor conservada de la ciudad (en la actualidad ha sido restaurada, es un instituto de música, y además, sirve como sala de conciertos).

La fuente Rimóndi y la elegante Lótzia

En Palaiológou, la fuente veneciana de Rimóndi, del siglo XVII, con figuras de cabeza de león, se levanta junto a cafés y tiendas de frutas y verduras. Aquí se encuentra también la elegante Lótzia (logia) veneciana del siglo XVI. Este es uno de los recuerdos arquitectónicos más destacados del dominio veneciano. Actualmente, la logia acoge una tienda de reproducciones de obras de arte clásicas.

Alrededores

Al este de Rétino, y en dirección a Pánormos, se suceden las construcciones turísticas, en tanto qu al oeste de la ciudad se tienden 20 kilómetros de playa relativamente despejadas que acaban en el pueblo de Georgioúpoli. A pesar de las urbanizaciones, esta pequeña comunidad conserva parte de su ambiente tradicional. Los frondosos eucaliptos se alinean en las cales y un pintoresco río habitado por tortugas discurre plácidamente hasta el mar.

Lago Kournás

A 5 kilómetros tierra adentro, se asienta el Lago Kournás entre empinados cerros que se destaca por su agua tan transparente como azulada. Denominada como una playa (aunque es un lago), a orillas se pueden alquilar barquitos de pedales, equipos de windsurf y canoas. Asimismo, hay hamacas y sombrillas y también se puede tomar algún refresco en las sombreadas tabernas. A su vez, hay varios restaurantes.

Por supuesto, además de visitar la fortaleza, perderse por la ciudad vieja, contemplar la fuente Rimóndi y el viejo pero hermoso puerto, y conocer la famosa mezquita, deberás pasar por debajo de la Puerta Guora. Durante el período de dominación veneciano fue la puerta de entrada a la ciudad. Aunque ahora se puede entrar por todos sitios, claro.

Pero una curiosa cosa para hacer en Rétino, sin dudas, es entrar a la ciudad vieja por esa puerta. Como en los viejos tiempos... Además, en la actualidad es la única parte que queda de la antigua muralla.

 

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