El amanecer lo encontrará en Lúxor, la antigua Tebas, donde cada piedra parece susurrar los secretos de los faraones. Desde la motonave, contemple cómo el sol tiñe de oro las riberas del Nilo: es el preludio de un día que lo transportará al corazón espiritual del Antiguo Egipto.
Durante la mañana, visitará el majestuoso complejo de Karnak, un santuario que fue ampliado a lo largo de más de dos mil años por distintos faraones. Entre sus 134 columnas de la Gran Sala Hipóstila, se sentirá diminuto ante la grandeza del hombre que quiso dialogar con los dioses. Dicen que, en ciertos amaneceres, la luz penetra entre las columnas alineándose con el templo principal, como si Amón-Ra aún respondiera a la llamada de sus sacerdotes.
Por la tarde, continuará hacia el Templo de Lúxor, el símbolo del poder real y la eterna juventud. Antiguamente, una avenida de esfinges unía ambos templos, escoltando las procesiones religiosas durante el festival de Opet, cuando la estatua del dios Amón viajaba en barca sagrada hasta encontrarse con su consorte.
Al caer la noche, regreso a bordo, cena y alojamiento en la motonave.
Tip Greca: admire el templo de Lúxor iluminado al anochecer: su belleza bajo las estrellas es un instante que no se olvida.








