Tras un reconfortante desayuno, iniciará una jornada donde la espiritualidad y la belleza del Adriático se entrelazan para regalarle momentos inolvidables.
Por la mañana, visitará Medjugorje, la ciudad preferida por los peregrinos católicos. En 1981, seis jóvenes afirmaron haber visto a la Virgen María en una colina cercana, un suceso que transformó este tranquilo rincón en un centro mundial de oración y esperanza. Mientras camina entre los fieles, sentirá cómo el silencio del lugar parece susurrar un mensaje de paz. Un detalle curioso: la colina de las apariciones se llama “Podbrdo”, y muchos peregrinos la suben descalzos como muestra de fe y gratitud.
Por la tarde, emprenderá el traslado hacia Dubrovnik, conocida como “La Perla del Adriático”. Esta joya medieval, protegida por murallas que han resistido siglos, está reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Durante la excursión, recorrerá el majestuoso Palacio del Rector, donde antaño se forjaban las decisiones de la República de Ragusa, y el Monasterio Franciscano, hogar de la farmacia más antigua del mundo aún en funcionamiento.
Tip Greca: no olvide su cámara: al caer la tarde, la luz dorada sobre las murallas de Dubrovnik convierte cada rincón en una pintura viva.














