Hay amaneceres que parecen sacados de un sueño, y el de hoy, en el corazón del Valle del Wachau, es uno de ellos. Al abrir los ojos, se encuentra en Dürnstein, un encantador pueblo medieval que parece detenido en el tiempo. Durante la mañana, podrá pasear desde el muelle hasta el centro histórico, atravesando antiguas puertas de piedra que lo conducirán a la pintoresca plaza Pranger. Desde allí, mire hacia las alturas: las ruinas del castillo donde, según la leyenda, estuvo prisionero el célebre Ricardo “Corazón de León” dominan el paisaje. Un rincón cargado de historia y leyendas que parecen susurradas por el viento entre las viñas.
No se vaya sin probar un sorbo del vino local; los blancos del Wachau son tan aromáticos como la brisa que acaricia estas colinas.
Al mediodía, el barco zarpa suavemente, regalándole un desfile de viñedos, iglesias barrocas y aldeas encantadas mientras navega por uno de los tramos más bellos del Danubio.
Por la tarde, llegará a Melk, donde podrá visitar (de forma opcional) su imponente Abadía benedictina. Majestuosa sobre un acantilado, guarda siglos de espiritualidad, arte y saber.
Tip Greca: Lleve calzado cómodo y su cámara lista. Hoy, cada paso es una postal y cada rincón, una historia.







